La desigualdad en el campo mexicano ha alcanzado niveles críticos, poniendo en riesgo no solo la subsistencia de miles de pequeños y medianos productores, sino también el futuro alimentario del país. Mientras grandes corporaciones agroindustriales acaparan recursos y subsidios, los campesinos tradicionales enfrentan una combinación letal: falta de apoyo gubernamental, precios injustos y una sequía histórica que ahoga sus tierras.
El problema de la sequía: un desafío ignorado
México vive una de las peores crisis hídricas de las últimas décadas, con el 70% del territorio afectado por sequía severa, según datos oficiales. Sin embargo, las acciones del gobierno federal han sido insuficientes y tardías. Programas como “Agua para Todos” carecen de estrategias claras para modernizar sistemas de riego, captar agua pluvial o impulsar tecnologías sostenibles en zonas rurales. La falta de inversión en infraestructura hídrica y la lentitud en la entrega de apoyos económicos han dejado a miles de productores al borde de la quiebra, con cosechas perdidas y deudas impagables.
Desigualdad en el campo: el abismo entre los que tienen y los que no
El 80% de los productores rurales son pequeños agricultores que solo aportan el 20% de la producción nacional, según el INEGI. Esta brecha se debe a décadas de políticas que favorecen a grandes empresas, marginando a quienes cultivan con técnicas ancestrales. La falta de acceso a créditos, seguros agrícolas y mercados justos profundiza la pobreza rural, mientras el gobierno insiste en programas asistencialistas que no resuelven el problema de fondo.
Medidas urgentes para salvar el campo
Organizaciones agrarias exigen acciones concretas:
- Tecnificación del riego: Inversión en sistemas de riego por goteo y captación de agua pluvial.
- Subsidios directos y oportunos: Apoyos económicos sin intermediarios para pequeños productores.
- Políticas de precios justos: Regulación contra el acaparamiento y garantía de compra de cosechas.
- Emergencia hídrica nacional: Plan transversal para enfrentar la sequía con participación de científicos y comunidades.
Deja un comentario